22 de mayo de 2008

Libertad de expresión y medios de comunicación

Por: Oscar Gonzalez

LIBERTAD DE EXPRESIÓN

La primera noche
ellos se acercan y cogen una flor
de nuestro jardín,
y no decimos nada.


La segunda noche
ya no se esconden
pisan las flores,

matan nuestro perro
y no decimos nada.


Hasta que un día
el más frágil de ellos
entra sólo en nuestra casa,
nos roba la luna, y
conociendo nuestro miedo
nos arranca la voz de la garganta.


Y porque no dijimos nada,
ya no podemos decir nada.

Vladimir Maiakovski.
Poeta ruso soviético, 1893-1930

***( )***

i la libertad significa algo, es el derecho a decirle a los demás lo que no queiren oír", escribió en 1945 George Orwell en el prologo de "La libertad de prensa". La libertad es básica para poder generar una ética de la comunicación. Sin embargo, no es solo un derecho; también es un deber. Es el deber de no acallar las voces de los más necesitados. Esto significa, entonces, una confrontación con poder, una critica a la estructura social dominante y, principalmente, un cuestionamiento a la construcción de la realidad.


La confrontación con el poder trae consigo consecuencias. Tal es el caso de Ana Politkovskaya en Rusia. O, en el caso de El Salvador, el de monseñor Oscar Arnulfo Romero. Ambos asesinados. Ambos "silenciados". Su ética los llevo, al igual que la de Jesús, a un enfrentamiento con el poder. Este conflicto con el poder causó su muerte. El optar por el pueblo significa estar en contra del opresor de éste. Por ello, la ética debe buscar que seamos consecuentes con lo que pensamos, a pesar de los riesgos. Ser consecuentes indica poder plasmar y articular esos pensamientos. Ser consecuente propicia ser no solo un filtro, sino también un eco de las voces de los "pequeños, de los desnudos y de los olvidados" (Silvio Rodríguez, El tiempo está a favor de los pequeños).


Ya señalaba el filósofo Gianni Vattimo en "Posmodernidad, ¿una sociedad transparente?" que con la irrupción de los medios de comunicación se dio una "explosión y multiplicación de concepciones del mundo". Con ello, han tomado "la palabra las minorías de todas las clases, se han subido a la palestra de la opinión publica culturas y subcultura de toda índole". A pesar de lo que dice este autor, muchos medios vuelven invisibles a muchos grupos y, con ello, toman la decisión de acallar la libertad de expresión.

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Acerca de los comentarios: Me alegra mucho la aportación de Verónica en su comentario, ya que se refiere a un aspecto personal de la vida del periodista: la necesidad de su salario para vivir. Este es un elemento importante y básico para limitar la libertad de expresión del periodista, más allá de la ética que este puede tener. Sin embargo, tampoco hay que pensar que todos los periodistas tienen una ética que se ve limitada por "la necesidad de comer". Cuando hablé de las consecuencias de oponerse al poder, el hambre es otra, a la cual un periodista se enfrenta. Bueno, otra vez "respuestas personales a problemas estructurales". La cuestión está, entonces, que decisiones tomamos ante esa problemática. ¿Luchamos o aguantamos? La respuesta no significa que, si decidimos luchar, dejemos de pensar en nuestras necesidades y la de nuestras familias. Es decir, podemos buscar alternativas…

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