
Por OG
Llegas a las páginas finales de un periódico, previo a la popular sección deportiva. Ahí, estancada en un pequeño espacio, casi al margen de todo, casi en el olvido, se encuentra la sección cultura. Sí, esa sección que existe a veces en los periodicos y a veces no, esa sección que ante las crisis económicas es la primera en verse no solo decapitada, sino que casi aniquliada. Sin duda: el periodismo cultural enfrenta diferentes retos. Pero no solo en este pequeño país, El Salvador, sino que en muchos otros.
Y es porque enfrentarse a la extraña Lady Gaga no es fácil ni mucho menos a los últimos escándalos de aquellas denominadas estrellas, quienes muchas veces despiertan tanto interés por cosas de la "gente común" pero, por ser ellas, provocan diferentes reacciones en un público que dejó de ser ciudadano, para convertirse en consumidor. Gaga vende, denominar patrimonio cultural intangible la masacre indígena de 1932 no tanto. Pero, ¿es así de simple? No lo sé. Quisiera pensar que no es así. Que hay más de fondo. Que hay esperanza.
De eso último se trata este blog: del desesperado sueño por compartir un poco de esa esperanza, al mismo tiempo que se comparte un poco aventura del mundo periódisco cultural. Sin embargo, también se comparte el desaire, el infortunio, la trageida y, a veces, incluso el desánimo de ese constante pesimismo que se nutre de nuestra deshumanización, ignorancia , torpeza y pasividad tan propias de este siglo XXI tan lleno de muerte.
Por último, por motivos que no discutiré aquí, al menos de momento, seré solo un ente anónimo que vaga intentando hacer un poco de ruido en un purgatorio o quizá en el propio Hades. Estas son mis primeras palabras. Este es mi primer grito desesperado.
Llegas a las páginas finales de un periódico, previo a la popular sección deportiva. Ahí, estancada en un pequeño espacio, casi al margen de todo, casi en el olvido, se encuentra la sección cultura. Sí, esa sección que existe a veces en los periodicos y a veces no, esa sección que ante las crisis económicas es la primera en verse no solo decapitada, sino que casi aniquliada. Sin duda: el periodismo cultural enfrenta diferentes retos. Pero no solo en este pequeño país, El Salvador, sino que en muchos otros.
Y es porque enfrentarse a la extraña Lady Gaga no es fácil ni mucho menos a los últimos escándalos de aquellas denominadas estrellas, quienes muchas veces despiertan tanto interés por cosas de la "gente común" pero, por ser ellas, provocan diferentes reacciones en un público que dejó de ser ciudadano, para convertirse en consumidor. Gaga vende, denominar patrimonio cultural intangible la masacre indígena de 1932 no tanto. Pero, ¿es así de simple? No lo sé. Quisiera pensar que no es así. Que hay más de fondo. Que hay esperanza.
De eso último se trata este blog: del desesperado sueño por compartir un poco de esa esperanza, al mismo tiempo que se comparte un poco aventura del mundo periódisco cultural. Sin embargo, también se comparte el desaire, el infortunio, la trageida y, a veces, incluso el desánimo de ese constante pesimismo que se nutre de nuestra deshumanización, ignorancia , torpeza y pasividad tan propias de este siglo XXI tan lleno de muerte.
Por último, por motivos que no discutiré aquí, al menos de momento, seré solo un ente anónimo que vaga intentando hacer un poco de ruido en un purgatorio o quizá en el propio Hades. Estas son mis primeras palabras. Este es mi primer grito desesperado.

