23 de agosto de 2008

"Libertad" de arena (ARENA)


El caso de la diputada suplente, Patricia Acosta, la cual asistió a la presentación del programa de gobierno del FMLN el domingo 17 de agosto, representa dos caras encontradas en el partido ARENA. La primera, la de la diputada -y quizás otros miembros-, muestra ese acercamiento que, posiblemente, muchos salvadoreños quisieran ver entre los dos grandes partidos políticos. Recibió una invitación, asistió, ocupo su lugar, escucho sin decir palabra... Es decir, siendo del partido gobernante se sentó entre varios militantes del principal partido opositor. No solo no se cumplió la teoría de muchas personas pertenecientes a ARENA, las cuales suelen repetir: "...pero si uno de nosotros asistiera a un evento del Frente, no salimos vivos...", sino que, además, Mauricio Funes, candidato a la presidencia por el FMLN, invito a aquellos militantes de ARENA a que se unan a su causa.



Por otro lado, surgió la cara que ve todo en "blancos y negros" y un ARENA que presenta una estructura autoritaria -Milena Calderón, nos demostró este discurso-. En este caso, se genera la dicotomía "ellos los malos" (FMLN) contra "nosotros los buenos" (ARENA). Es una tendencia a calificar y adjudicar todos aquellos conceptos asociados, de una forma subjetiva, al "Mal"; es decir, lo peor de lo peor. Por ello, bajo este pensamiento, el FMLN es convertido en el enemigo y, por lo tanto, que Patricia Acosta haya asistido a un acto de este partido es imperdonable. A esto se suma, además, que dentro de una estructura autoritaria uno no tiene ni voz ni voto, solamente tiene que acatar todas las ordenes, aunque no este de acuerdo con ellas. Es decir, no existe ni libertad de pensamiento ni de decisión y, mucho menos, de expresión, porque solo tienes que obedecer y convertirte en un ente incapaz de objetar nada; al contrario, tienes que homogenizarte de tal forma que repitas lo que tu superior dice.


Unos le dicen "traidora", "desobediente" o "aprovechada"; otros, "heroína", "madura"... Sea desde el punto de vista en que se vea, Acosta mostró como ARENA repite la lógica del libre albedrío. Tienes libertad de elección, pero si eliges lo que tu partido no quiere, serás castigado o, en este caso, castigada.