26 de abril de 2008

Los invisibles e indeseables

Por: Oscar Gonzalez

"Quédate con tus monedas, yo quiero cambio"



Se arrastró por la calle lentamente. En la oscuridad, apenas era visto por las personas. Pero, al momento de percibir su presencia, se apartaban y desviaban la mirada. Otros lo veían a lo lejos, de reojo. Se detuvo frente a una señora, la cual tenía la mirada fija en el evento. Él levantó una mano sin ser notado. Era una sombra más entre la multitud. De repente, ella lo vio. Sin embargo, su reacción inmediata fue ignorarlo.

Un niño que se encontraba con su madre lo observó. Asustado, el infante colocó su mano en la falda de su madre y la jaló una y otra vez, hasta que ésta enojada situó su mirada en s hijo, el cual señalaba con su dedo al horizonte. Mejor dicho, al ser que se encontraba en el suelo. El ser continúo arrastrándose hacia una esquina vacía y oscura.

Toda su piel estaba cub
ierta de tierra y marcada de pequeñas heridas. La sangre de éstas, apenas era visible. Las facciones de su rostro estaban escondidas bajo su cabello desaliñado y su barba mugrienta. Solo sus ojos resaltaban en esa figura. Fríos, fijos y tristes se clavaban en el vacío. Su cuerpo era cubierto por trapos desgarrados y sucios. Esta "vestimenta" se confundía con su piel.

Invisible e indeseable en aquel lugar, cerró sus ojos. Trataba de dormir, pero su estomago hambriento no se lo permitía. Por ello, abrió sus ojos. Estos recorrieron las aceras y los tragantes, hasta situarse en un basurero de hierro oxidado y rebalsado de basura contenida en unas bolsas negras y rotas. Volvió a arrastrarse. Al llegar al basurero, buscó alrededor de este y halló un pedazo de pan medio comido. Lo devoró. Luego, tomó un pedazo de cartón y regresó a su esquina. Pudo dormir, a pesar de que su último pensamiento era qué comería mañana.

El evento que aglomeró tanta gente en ese lugar, continuó. Las personas siguieron pasando a su lado. Él se convirtió en una estatua mas, con su nombre olvidado en el tiempo y su futuro marchito en el presente. En su arrastre constante por sobrevivir.

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En El Salvador, como en otros países, grupos como los indigentes forman parte de la estructura social; sin embargo, se muestran como la antitesis de la sociedad moderna. En ella, construida en este país a partir del siglo XIX, los ciudadanos cuentan como tales cuando son productivos. En la actualidad, los ciudadanos cuentan cuando mientras sean consumidores. Es decir, mientras el mercado pueda generar sobre ellos nuevas "necesidades", las cuales puedan traducirse en objetos de consumo.

Ni productivos ni consumistas, simplemente con necesidades de supervivencia, el
vagabundo es visto, si no es ignorado, de muchas maneras -con lastima, con desprecio, etc.-. No se trata de verlos así. Se trata de reconocerlos como seres humanos. Es decir, valorarlos no por lo que tienen sino por lo que son. Como niños, hombres y mujeres con sueños y recuerdos. En fin, darles dignidad y visibilidad desde ese aspecto humano.



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23 de abril de 2008

Economía: Globalización competitiva vs. Globalización cooperativa

Por: Oscar Gonzalez
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Basado en la presentación titulada"Modelos económicos centroamericanos: Su impacto en el tipo de organizaciones sociales en la región centroamericana", del Mario Rodríguez, profesor de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

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Sentado en su asiento, observaba la película. Vestía sus tradicionales pantalones azules y su camiseta blanca. ¿Sus zapatos? Negros, claro. Con apenas dos cabellos en su cabeza amarilla y unos kilos de más, escuchó a su jefe hablar sobre el traslado de la planta nuclear a la India. En ese capitulo de la popular serie de los Simpson, Burns, el jefe de Homero, cierra la empresa y para subcontratar hindúes, siendo Homero el único que conserva su puesto. Con ello, deja a cientos de empleados sin trabajo en Springfield.

¿Por qué se trasladan las empresas de Estados Unidos a otros países generando desempleo local?

Para responder esta pregunta reproduciré un extracto de una conversación que tienen un empresario y Michael Moore, en su libro “Todos a la calle”, en el capitulo 34 titulado “¿Por qué no vende crack General Motors?”, pagina 261:



Le pregunto al ejecutivo:

-¿Cuánto es” suficientes”?

-¿Suficientes qué?- replica él

-¿Cuánto es “suficientes” beneficios?

-¡Nunca se puede hablar de suficientes! –responde, tras una carcajada.

-General Motors obtuvo beneficios de casi siete mil millones de dólares el año pasado, pero podría haber ganado siete mil cien dólares cerrando una fábrica en Parma, Ohio, y trasladándola a México. ¿Eso estaría bien?

-No solo bien –responde-: es su deber cerrar esa planta y conseguir los cien millones de más.

Entonces, las compañías se trasladan a otros países para conseguir más ganancias.

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La globalización económica se ha caracterizado por regirse bajos los preceptos del neoliberalismo. Manuel Castell, citado por Rodríguez, describe las ideas neoliberales de la “sociedad incierta”:

1. La visión neoliberal de la economía ha perneado a todos los ámbitos de la vida. Los valores y principios han dado su lugar a la competencia, avaricia y al individualismo.

2. Falta de paradigmas nuevos en las ciencias sociales para explicar los cambios actuales, interpretarlos y racionalizarlos dentro de un contexto determinado.

De estos conceptos el primero es el más visible, ya que las personas lo pueden vivir personalmente, porque son los principios y valores que rigen, principalmente, a esta globalización competitiva. En primer lugar, tenemos, como su nombre indica, la competitividad. Una persona la puede vivir en varios niveles muy distintos: familiar, educativo, empresarial, profesional; incluso, entre países. Y ¿quién se beneficia más de esta competencia –es decir, este conflicto con el otro por ser el primero? Simple, a las empresas. Veamos un ejemplo –inventado, pero similar al de Wal Mart presentado por el ponente- a nivel de países: La empresa Ford traslada a México sus instalaciones, dejando cientos de desempleados en los Estados Unidos, porque consigue una mano de obra más barata en ese país. En países como El Salvador o Nicaragua se le ofrece a esta empresa trabajadores que cobran menos y que trabajan más tiempo… y así.

Otros valores son el individualismo y la avaricia. No solo se premia al “mejor”, sino que lo conseguido es merito para mí. Tengo que conseguir todo y lo más rápido posible –aunque sea de forma ilícita- para ser exitoso, para ello tengo que pensar en mí. Por ello, no le tengo que dar nada a nadie. Esto no se limita a nivel interpersonal, también llega a darse en relaciones con el medio ambiente, el cual queda relegado a un segundo o tercer plano por debajo de las ganancias personales.

¿Qué genera esto? Pues Hipercompetencia - Acumulación. Desigualdad social – pobreza Explotación de recursos naturales. Discriminación – racismo Migración - desplazamiento – sobrepoblación. Deuda - estructuras de explotación. Criminalidad internacional. Corrupción a todo nivel.


Posible solución: una globalización cooperativa.


Según Rodríguez, para países como los de Centroamérica es posible optar por una globalización de cooperación –siempre en el tema económico-. En ella, los países dejan de competir entre sí y cada uno de ellos busca su forma de aportar, según sus facilidades. Un ejemplo, aquellos países en los cuales pueda producirse café se dediquen a ello, para distribuirlo a los otros países. Claro, tomando las medidas necesarias para la protección del medio ambiente. Por otra parte, aquellos países donde se vuelve más difícil producirlo, se dedican a otro producto. Y de esta manera no compiten en el mercado, sino que se complementan según las necesidades.